Tuesday, January 17, 2012

DICHOS Y REFRANES (1)

1) Al que madruga, Dios le ayuda.

2) En casa de herrero, cuchillo de palo. 
3) El que con lobos anda a aullar aprende. 
4) El que trae para maceta, no pasa del corredor. 
5) Cuando el río suena, es porque piedras lleva. 
6) En río revuelto, ganancia de pescadores. 
7) El que mucho abarca, poco aprieta. 
8) Dime con quien andas y te diré quien eres. 
9) En arca abierta, hasta el mas justo peca. 
10) El que en la miel anda, algo se le pega. 

11) Mas sabe el diablo por viejo, que por diablo. 
12) Del plato a la boca, a veces se cae la sopa. 
13) Hasta al mono mas listo, se le cae el zapote. 
14) El que siembra vientos, cosecha tempestades. 
15) Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza. 
16) El que se ha quemado con leche, sopla la cuajada. 
17) Ojos que no ven, corazón que no siente. 
18) Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. 
19) A gato viejo, ratón tierno. 
20) La mona aunque se vista de seda, mona se queda. 

Friday, January 6, 2012

ALGUIEN LO RECUERDA: MANTILLA LIBRO DE LECTURA


A DIOS
¿Qué dicen las olas rompiéndose á solas en recios peñascos? ¡Murmuran á Dios!


¿Qué cantan las aves en trinos suaves volando en el monte? ¡Le cantan á Dios!


¿Qué nombre bosqueja la luz que refleja de tantas estrellas? ¡El nombre de Dios!


¿Por qué de su seno aborta en el trueno la nube su rayo? ¡Tronando que hay Díosl
¿Qué suena en la palma, moviendo con calma su verde ramaje? ¡Loores á Dios!


¿Qué dice ese velo de azul, que en el cielo los astros sostienen? ¡Detrás está Dios!


¿Cuál eco tremendo, con hórrido estruendo, nos dan los volcanes? ¡El eco de Dios!


¿Qué dice en el sueño dormida sin dueño la quieta natura? ¡Suspira por Dios!


¿Qué gran excelencia tu misma conciencia repite á tu oído? » ¡La imagen de Dios!


José Zacarías González del Valle, cuba 1841 

Friday, December 16, 2011

LAS FLORES DE PASCUAS


Las flores de pascua no siempre han sido rojas. La leyenda refiere que en tiempos ya lejanos, las pascuas eran blancas. Una vez terminada la estación de las lluvias, el verano iba transformando la esmeralda de sus hojas en alburas de espuma, de nube, de vellón, de nieve y de inocencia...

Junto a los ranchos florecía la infinita blancura de las pascuas y los indios la ofrendaban a sus dioses como símbolo supremo de paz.
Pero vino la guerra, y con ella el incendio, el pillaje, la matanza, la carnicería. Densas columnas de humo se elevaron sobre las cúspides de nuestras más altas montanas, huyendo de la "fraternidad de los hombres"...

 
Cerca de las viviendas, a lo largo de todos los caminos, todas las veredas zigzagueantes de los cerros, la sangre corrió, a maneras de arroyos y de ríos desbordados.

La tierra absorbió piadosamente aquella sangre generosa y las raíces de las pascuas bebieron aquel torrente de vida sacrificado inútilmente. Y al llegar el primer verano, junto a los últimos restos de los ranchos semidesiertos y a la orilla de todos los senderos, en medio del asombro de los pocos sobrevivientes, las pascuas florecieron rojas, ensangrentadas...

La sangre florecía, las pascuas, más humanas que la humana especie, la ofrecían en cálices de purpura a los dioses tutelares...





Desde entonces, las flores de las pascuas dejaron de ser símbolo supremo de la paz, para convertirse en el símbolo supremo del sacrificio...

Lecturas nacionales de  El Salvador Autor Saul Flores